miércoles, 14 de junio de 2017

El último organito del país en Luján



Cherry internacional  y el último organito del país 
Santuario Nuestra Señora de Luján



















barcaza en el río Luján

río Luján 

el organillero en la esquina 
atrapasueños en la Feria

muñecas en la Feria 

(Buenos Aires)

Además del imponente santuario dedicado a la Virgen de Luján, Patrona de
la Argentina,  museos como el de la ciudad de Luján y el Complejo Museográfico
Enrique Udaondo se encuentran algunos atractivos turísticos que parecen no
haber cambiado en el tiempo.
Uno de ellos es el organillero "Cherry Internacional" que con sus dos cotorras
entrega la suerte a los interesados en conocer el futuro y de paso ver algo
que no se sabe perdurará. A cambio de unos pesos, una de las cotorras elige
un papelito de color rosa y se lo entrega al organillero, quien me  lo entrega a mi.
El papelito indica además de la suerte que Cherry Internacional que ha sido reporteado
en diferentes medios de radio, revistas y televisión tanto argentinas como extranjeros
es "un bohemio de Luján continuador del místico organillero". Le pregunto la edad de
las cotorras y me dice que tienen veinte años y que una de ellas no trabaja, que la
encontró con un ala rota y se curó,  la otra sí - es la que entrega la suerte -.
Otro de los atractivos de la ciudad de Luján es el río y lo que se encuentra alrededor.
Hay recreos, restaurants, parque de diversiones y feria. En esta última hay desde
muñecas, atrapasueños, recuerdos, artesanías.
La visita a la ciudad de Luján es también un viaje en el tiempo.

lunes, 5 de junio de 2017

Me acuerdo de Banjul por Javier Claure C.


un mercado en Banjul 














Fajara, una zona a las afueras de Banjul





Faramaz, guía acariciando un cocodrilo 
Tanji, población de pescadores


(Estocolmo) Javier Claure C.

Me acuerdo de Banjul, la capital de Gambia. Hace 5 años viajé por algunos países de África. Había llegado a esa ciudad, desde Barcelona, a las tres de la mañana un día jueves del mes de diciembre. Fatou, una amiga a la que conocí en Estocolmo, me esperaba en el aeropuerto. Después de recoger mi equipaje me dirigí hacia afuera. Allí estaba ella. Nos saludamos cordialmente y luego de intercambiar algunas palabras, me llevó hasta su coche. Me informó que el hotel al cual me iba a llevar estaba situado en una zona llamada Kotu. Pues yo acepté y punto. Me senté a su lado en el coche. Fatou, estaba guapa, bien vestida y de vez en cuando volteaba la vista hacia mí para hablarme amablemente. En el camino hacia el hotel, a un principio, solo veía arena y algunas chozas rodeadas con una luz tenue. Me entró una especie de tristeza, pero no lo demostré. Más bien disimulaba, ese estado emocional, con algunas preguntas que ella muy atenta contestaba. Cuando nos acercábamos a la ciudad empezaron a aparecer casas, aunque la iluminación seguía siendo débil. De pronto, Fatou frenó el coche, y me dijo:

-Aquí está tu hotel, mañana vengo a recogerte a las dos de la tarde para mostrarte la ciudad.
-Okey, le contesté con una sonrisa.

Bajé mi maleta del coche, Fatou me indicó con la mano la entrada al hotel.
Era una puerta grande de madera, en donde decía: “Manjai Lodge”. Me registré y pagué por adelantado la primera semana. Ibrahim, un hombre alto y musculoso, estaba trabajando de turno aquella noche. Entré a mi habitación, me senté en el borde la cama, y me puse a pensar sobre mi viaje. Desde hace muchos años quería conocer algunos países de África, y pues ahora se había hecho realidad este sueño.
Al día si siguiente, a la hora indicada, Fatou vino a recogerme. Me llevó primero por los alrededores de Kotu, a una bella playa de agua turquesa. A Senegambia, el lugar turístico lleno de restaurantes, negocios, pubs, discotecas etc. Me presentó a sus amigas y, ya entrada la tarde, nos fuimos a comer a una especie de quinta llamada “Ali Babá”. Entre risas y bromas cada una me contaba algo de Gambia. La gente de este país es amable, hospitalaria y alegre pese a las adversidades de la vida.
Me acuerdo de los niños cuando caminaba por entre las poblaciones. Una vez estuve paseando por Fajara, un suburbio de Banjul. En este país la gente tiene la costumbre de sentarse a las afueras de su casa para conversar y tomar su famoso “ataya”, una infusión preparada con una hierba especial. En esa ocasión pasé por una calle donde unos niños estaban jugando fútbol. Apenas me vieron, empezaron a gritar tubab, tubab, tubab. Tubab quiere decir en wolof, uno de los idiomas de Gambia, hombre blanco. Algunos niños se acercaban, me tomaban la mano unos segundos, y luego corrían diciendo minti, minti, minti que significa caramelos. Entonces entré a una tienda y compré una bolsa grande de caramelos para repartir a cada uno. Abrí la bolsa, luego traté de que hagan una fila, pero fue imposible. Se formó una avalancha. De repente aparecieron como 80 niños y niñas; y me acorralaron bruscamente. No tuve otra alternativa que arrojar las golosinas al aire para que me dejasen libre. A los niños gambianos les gusta jugar con los extranjeros, que se les tome fotos y que se les hable en un idioma extraño. Siempre están alegres y riendo, aunque muchos de ellos viven en la pobreza.
Me acuerdo de Tanji, una población de pescadores. Sus hermosos paisajes cautivan a cualquier persona e inspiran a escribir preciosos cuentos salidos del mar. Llegué allí a eso de las 6 de la tarde, porque a esa hora retornan los barcos pesqueros a tierra; después de una larga jornada de trabajo que empezó en la madrugada. Se acercan a la orilla, uno tras otro, con la carga capturada. Las gaviotas revoloteaban para aprehender algún pescado deslizado por entre las redes. Algunos hombres trataban también de capturar las piezas que se caían. Miles de personas venidas desde la capital y otros pueblos aledaños, en su mayoría mujeres, se daban cita en este lugar para comprar el pescado fresco. Vendedoras y amas de casa, con sus atuendos multicolores y recipientes de plástico, muchas de ellas con sus hijos cargados en la espalda, estaban ahí regateando el precio del pescado.
Me acuerdo también de Kachikally, un sector situado a una hora y media de Banjul. Me acompañó Faramaz, mi guía personal. Allí hay una laguna bien grande con decenas de cocodrilos. Algunos cocodrilos están tomando sol muy cerca por donde pasan los visitantes. Apenas vi a uno, que parecía una piedra porque no se movía para nada, me oculté tras el tronco grueso de un árbol. Una detalle que me llamó mucho la atención es que algunas personas, entre ellos mi guía, se acercaban para acariciarlos como si fuesen inocentes ovejas. Cuando pregunté el porqué de ese aterrador comportamiento, me contestaban que no eran cocodrilos hambrientos, ya que estaban alimentados con mucho pescado. Digan lo que digan, a cualquier persona se le pone los pelos de punta cuando ve a ese feroz reptil a su frente. En realidad, la laguna de Kachikally, con sus cocodrilos, tiene mucha importancia para los pobladores del sector. Según la leyenda, la transición de niño a hombre está marcada por la circuncisión. Muy cerca de un baobab se realizaban ceremonias de circuncisión. Las mujeres que se bañaban en la laguna quedaban embarazadas por obra y gracia de una divinidad. Pero antes debían ser observadas cautelosamente por los cocodrilos. Podríamos, entonces, deducir que es la laguna de la fertilidad.
Lo que más me acuerdo y se me quedó grabado en la mente es Juffure, la aldea donde nació Kunta Kinte de la tribu Mandinka. Fue el primer hijo de Omoro y Binta Kinte. En este lugar hay un pequeño museo. Todavía existen descendientes de Kunta Kinte que viven en pequeñas casas hechas de barro con techos de calamina. Juffure, de alguna manera, traslada al turista a tiempos de la esclavitud. Ese joven inocente, a su raza y color, fue abatido a latigazos, por los mercaderes de esclavos, mientras buscaba un tronco para fabricar un tambor. Así lo capturaron para trasladarlo a otros mundos a través del Atlántico. Kunta Kinte nunca más volvió a ver a su familia.
El Fuerte de James Island, prisión de esclavos en el pasado; hoy en día está en ruinas y abandonado. Y los únicos visitantes a los pedazos de paredes hechas de ladrillos, son lagartos de diferentes tamaños. Gracias a la novela “Raíces”  de Alex Haley, descendiente de Kunta Kinte, la aldea de Juffure se ha vuelto un centro turístico.
(c) Javier Claure C.
Estocolmo
Javier Claure C. es un escritor de origen boliviano radicado en Suecia
texto y fotografías (c) Javier Claure C. enviadas por Javier Claure C. para su publicación en la revista Archivos del Sur

domingo, 4 de junio de 2017

Roberto Arlt y la novela contemporánea - Magda Lago Russo

retrato de Roberto Arlt (c) Ricardo Carpani

(Montevideo) Magda Lago Russo

Roberto Arlt (  Buenos Aires, 26 de abril de 1900 —. 26 de julio de 1942). Novelista, dramaturgo, periodista e inventor argentino.  Roberto Arlt pertenece a una generación de escritores latinoamericanos que, nacidos hacia las postrimerías del siglo XIX, empiezan a realizar, en la tercera década del siglo XX, una literatura atenta a la realidad social y física de América del Sur. No es casual que el escritor de los conflictos ciudadanos sea un habitante de Buenos Aires, ciudad que por entonces no sólo es la más extensa y populosa de Sudamérica sino que por sus características culturales y económicas constituye un orbe aislado y autónomo. Buenos Aires es una ciudad que tiene su propia música, que es el tango, un dialecto particular, que es el lunfardo, y hasta un medio público de transporte original, que es el colectivo. Y este cosmos se divide además en territorios menores, cada uno con su personalidad y carácter, que son sus cien barrios. Al borde de la tierra, fija sus ojos en Europa, y levantada junto al río, con diques, vías de ferrocarril y factorías, se aísla del agua. En resumen, una isla, un universo estanco sin paisajes ni playas. La vida nocturna y el fútbol acaparan sus emociones. En esta ciudad nació y vivió Roberto Arlt, quien, además, congregaba en su personalidad los principales conflictos sociales y culturales de un hombre de su tiempo: era hijo de inmigrantes y procedía de la pequeña burguesía, la cual, debido al acelerado movimiento de clases que experimentó la sociedad argentina a principios del siglo XX, debió soportar agudos problemas sociales, culturales y económicos, que son los que en última instancia reflejan las novelas de Arlt. "El juguete rabioso", su primera obra de importancia, editada en 1926, en donde transcribe casi todos los episodios significativos de su existencia hasta ese momento. Obra fundamental de la literatura argentina y latinoamericana, “El Juguete Rabioso” cuenta la infancia y adolescencia de Silvio Astier Ambientada entre los años 20’, narra en cuatro episodios la lucha de Silvio Drodman Astier, un adolecente que trata de escapar de la miseria y humillación a la que se ve sometido como consecuencia de su condición social, marcada por la marginación y la pobreza. Silvio un chico de catorce años que alimentaba su imaginación con libros sobre ladrones y aventureros que le prestaba un viejo zapatero. …" Entonces yo soñaba con ser bandido y estrangular corregidores libidinosos; enderezaría entuertos, protegería a las viudas y me amarían singulares doncellas...".Con tintes autobiográficos, la novela cumbre de Roberto Arlt narra la difícil vida de la clase baja porteña, la problemática del inmigrante, y el clima de incertidumbre propio de comienzos de siglo veinte. La soledad en las grandes ciudades, la melancolía, la incomunicación pero también la esperanza y el valor de la lealtad, son temas que esta genial obra abarca.  Donde empieza el autor y termina el personaje, Roberto Arlt reflejó como nadie los traumas de la pobreza y la humillación y, de paso, transformó para siempre la historia de la literatura argentina con su estilo salvaje y violento."Este cañón puede matar, este cañón puede destruir. Y la convicción de haber creado un peligro obediente y mortal me enajenaba de alegría". De esta manera, atormentada y feliz, Silvio Astier entra definitivamente al mundo del crimen en “El juguete rabioso”, obra maestra del hasta entonces joven y desconocido escritor Roberto Arlt. En 1926, logró por fin publicar "El Juguete Rabioso". Silvio Astier es el primer eslabón en esa cadena de seres encendidos. "¿Y usted cree en Dios?- le preguntan a Silvio en la novela-. -Yo creo que Dios es la alegría de vivir". Ese era Arlt. A partir de esta entrada, de esta irrupción violenta y descarada, la literatura argentina ya no volvería a ser la misma, y nadie quedaría al margen de la influencia de este enigmático personaje que escribió como vivió. También estaba el escritor que nació para ser vendido en los tranvías y que jamás fue aceptado por una élite de intelectuales formales y pacatos a los que atacó con ferocidad. Entonces, la frontera que separa al hombre de sus personajes se hizo cada vez más delgada, por momentos confundiendo realidad con ficción. "Soy el mejor escritor de mi generación, y el más desgraciado. Por eso tal vez soy el mejor", reconocía en una de sus Aguafuertes porteñas para explicar cómo ese mundo de locos, artistas y criminales no sólo se hallaba en sus libros, sino que también se desarrollaba en su mente, en su alma y en su corazón. Formó parte, además, de una generación de intelectuales que por primera vez en la Argentina pretendió vivir de su actividad de artistas, de escritores, de creadores, y si de algún modo lo consiguieron fue a costa del sacrificio de sus sueños y ambiciones personales. Fue por lo tanto un testigo de su época y su obra constituye un alegato en que defendió el derecho humano a la dignidad, a la independencia, sobre todo a la pureza, y en que fustigó todas las formas de la mezquindad, de la bajeza, de la perversión en que puede sumirse el hombre. Por haber vivido en el vértice de una conmoción general que sacudió con violencia inusitada las estructuras sociales de su país, y por haber sabido reflejar, esa realidad en sus escritos, Roberto Arlt pudo llevar a cabo una de las obras más originales, profundas y vigorosas de la literatura ar­gentina. El escritor uruguayo Juan Carlos Onetti (1909-1984) ha dicho de él: "Es el último tipo que escribió novela contemporánea en el Río de la Plata". Escribió en el aguafuerte del 10 de marzo de 1930: “Lo único que sé es que voy a trabajar, vaya donde vaya. La única válvula de escape que tengo en la vida es eso: escribir. El agrado que recibo es saber que me leen”.
(c) Magda Lago Russo
Montevideo
Uruguay

Bibliografía: Sudestada – Nª9. – “Borges vs. Arlt”
Guillermo Mayr – “El jinete insomne”

Magda Lago Russo es escritora
                                           

jueves, 18 de mayo de 2017

La poeta Claribel Alegría ganó el Premio Reina Sofía

Claribel Alegría (archivo)


(Buenos Aires)

La poeta Claribel Alegria ganó el Premio Sofía de poesía. Nacida en Nicaragua vivió muchos
años en El Salvador. Cuando obtuvo el Premio Neustadt la entrevisté para la revista
Archivos del Sur.
Acerca de las influencias en su literatura dijo: "Creo que los escritores y escritoras que
más han influido en mi obra han sido Juan Ramón (Jiménez),  Emily Dickinson y César Vallejo.
Debe haber otros, por supuesto".
Fue amiga de Julio Cortázar desde 1962, acerca del que opinó: "Creo que Cortázar es un gigante de las letras universales. Su escritura no envejece".
Al poeta argentino Juan Gelman le dedicó los versos "Porque aprendí a quererme, ahora puedo sangrar con tus heridas". Junto a Ernesto Cardenal visitaban niños enfermos de leucemia en un hospital infantil La Mascota, con los que "jugaban a la poesía".
Leer entrevista:
 http://revistaarchivosdelsur-entrevistas.blogspot.com.ar/2011/12/entrevista-claribel-alegria-por-araceli.html

miércoles, 17 de mayo de 2017

Se realizó el 3° Congreso Nacional y 2° Congreso Internacional de Literatura y género en la Unesp de Río Preto

Isabel Ortega Marques (segunda desde la izquierda) con Patricia Buzini del Diário da
Regiao(izquierda) y la profesora y directora del evento, Claudia Nigro (derecha) y Edilene
Gasparini, del equipo de la organización 


(Buenos Aires)

En vísperas del Día Internacional contra la Homofobia, el 17 de mayo, se realizó el 3° Congreso Nacional y 2° Congreso Internacional de Literatura y Género en la Unesp de Río Preto. Organizado por la profesora Claudia Ceneviva Nigro, el evento contó con una programación diversa, sobre la temática de los géneros y su interrelación la literatura, la política, la raza, el movimiento LGBT, el cine, el psicoanálisis, el cuerpo, la contemporaneidad y el lenguaje.
La ponencia de abertura fue pronunciada por Letícia Sabsay, profesora e investigadora en el área de cultura contemporánea y género de  la Universidad de Londres (LSE). Sabsay habló sobre la importancia de una "reinterpretación de la identidad sexual" y de acciones colectivas para garantizar e incluir a distintos grupos en la sociedad contemporánea.
En esa perspectiva, resaltó que los derechos adquiridos no bastan sino hay una alianza con visiones más amplias de justicia social, ciudadanía e identidad sexual. Con exclusividad, la profesora hizo una pausa en sus actividades para una breve entrevista con el Diario.
El cierre del evento contó también con la presencia de la gestora cultural Isabel Ortega (Madrid), creadora de la Jornada Internacional de Mujeres Escritoras. Isabel habló sobre la violencia de género y recordó a mujeres cuyas vidas fueron marcadas por grandes superaciones,
cono la científica polaca Marie Curie, primera mujer en recibir un Premio Nobel, la dramaturga Consuelo de Castro y la escritora Lígia Fagundes Telles. Antes de partir, conversó con el Diário da Região sobre su participación en el evento y los planes para la  próxima Jornada Internacional de Mujeres Escritoras.
Ante la pregunta de ¿Cuál fue su sensación al participar en un evento que refleje acerca de la noción contemporánea de género? ¿Es posible hablar de una "literatura femenina?, Isabel Ortega respondió: "Participé como conferencista de un evento, cuyo foco esencial es el respeto entre los seres humanos, cada uno con sus especificidades y valores. Formamos parte de una sociedad diversificada, donde la convivencia pacificadora deberá tener siempre el protagonismo. No entiendo la literatura como femenina o masculina. Existe buena o mala literatura, escrita por hombres y por mujeres. 
Otra de las preguntas fue: "Ahora también cuenta con la participación de escritores, la Jornada Internacional de Mujeres Escritoras desempeña un papel importante en la divulgación del trabajo de las mujeres en la literatura. ¿Usted confirma que las escritoras sufren algún tipo de discriminación en el mercado editorial latinoamericano? a la que Isabel Ortega respondió: "Las escritoras así como las mujeres, siempre estuvieron en un segundo plano, infelizmente. La Jornada Internacional de Mujeres Escritoras tiene como prioridad dar visibilidad, ser un espacio para la exposición y el intercambio de ideas entre todos los que participan. Público, hombres y mujeres.
Acerca de la próxima Jornada Internacional de Mujeres Escritoras que este año cumple su 10° aniversario, le preguntaron si habrá una programación especial. Isabel respondió: "Si, conmemoramos diez años de las Jornadas en Río Preto y algunos años en San Pablo. Estamos
en el proceso de organización de un programa con participaciones importantes, siempre con el foco principal de insistir en la existencia del evento y la literatura y la mujer  en el  "empoderamiento".
leer nota completa :

jueves, 11 de mayo de 2017

El cáncer, asesino voraz por Rosario Valcárcel


(Las Palmas de Gran Canaria) Rosario Valcárcel
A veces se llega demasiado pronto a una cita, a un cine, a un teatro o a ese lugar donde habitan los muertos, a ese lugar tenebroso que nadie quiere ir. A esa cita con una enfermedad llamada cáncer que disfrazada de parca nos persigue, nos atemoriza, nos anuncia una posible muerte. Y lo peor es que no respeta ni a niños ni a mayores. En el caso del cáncer infantil, la Sociedad de Hemato-Oncología Pediátrica informa que es la primera causa de muerte en España entre menores de 18 años, que cada año se diagnostican alrededor de 1.400 nuevos casos. Una enfermedad que lleva a muchos padres a cruzar la tristeza, a compartir el sueño y la vigilia, las risas y los llantos de sus hijos con devoción y ternura. A perseguir el sueño de alargarles la vida. Y aunque es cierto que unos consiguen arrinconar la enfermedad, otros se sumergen en el recuerdo, en lo felices que fueron juntos. El cáncer nos enseña a morir cada día, a luchar en soledad, a buscar el camino de regreso, a pensar en los poderes de Dios. Nos enseña el dolor y las despedidas como las de Pedro Santiago García, Clara Isabel Hernández o Pepe Rivero Gómez. Pepe Rivero fue un hombre de corazón grande y generoso que comprendió que debía cultivar la memoria humana y literaria de su abuelo, Domingo Rivero por el que sentía verdadera devoción. Estaba convencido que la obra del poeta debía ser publicada, leída y conocida. Cuando nos encontrábamos hablábamos de lo que hacíamos o pensábamos hacer cada uno de nosotros. Mientras, él se negaba a los problemas que aparecían, a la tristeza de su frágil salud. La procesión iba por dentro. Hoy el Museo Domingo Rivero ha cumplido cinco años, y aunque Pepe se ha marchado sus pensamientos seguirán vagando libres, cordiales, entrañables en ese espacio común que él creó. Pedro Santiago fue también un hombre discreto y como gerente en “Quesos de Valsequillo” colaboró en proyectos artísticos-culturales que organiza el curador Diego Casimiro. A los tres el cáncer acabó minando las fuerzas, a pesar de que lucharon y lucharon a brazo partido con la enfermedad, no lograron escapar de ella. Solo les quedó dulcificar la vida, dulcificar la muerte. Clara Isabel vital, estaba convencida que la palabra y el sueño podía engañar a su terrible enfermedad. Y se puso a escribir. La literatura le alargó la vida, le brindó la oportunidad de sondear en sus emociones. Nos dejó tres libros publicados y una obra poética inédita. Algunos investigadores creen que estamos más cerca de lograr terapias más eficaces y con menos efectos secundarios, de descubrir nuevos tratamientos que, aplicados a medida para cada caso, podrían acabar con las células malignas en constante mutación, lograr que no sea la tercera causa de muerte en los humanos. ¿Pero cuando lo veremos? Si España se resiste a hacer reformas claves contra la escasa inversión en innovación y cultura científica, si no es capaz de apostar por la investigación, si permite que los científicos españoles tengan que exiliarse, si leemos que es el país de OCD que más recortes ha hecho al presupuesto excepto Grecia. ¿Qué nos queda a los enfermos, luchar y luchar en vano? No sería más útil como dice el escritor, Eduardo Sanguinetti que lucháramos nosotros por ellos y por nosotros, por todos, y que dejáramos de votar opciones políticas que recortan de manera homicida en investigación científica y en el sistema público de salud. Porque nadie sale a flote de ninguna cuestión importante de la vida luchando en soledad ni aplicando un libro de citas célebres de Paulo Coelho.
(c) Rosario Valcárcel
Las Palmas de Gran Canaria

Rosario Valcárcel es escritora

miércoles, 19 de abril de 2017

Sor Juana Inés de la Cruz "El Ave Fénix de América" por Washington D. Gorosito Pérez




(México, D.F.) Washington Daniel Gorosito Pérez            

Sor Juana Inés de la Cruz "El Ave Fénix de América" murió el 17 de abril de 1695 y dejó todo a los pobres.
El hallazgo del testamento del sacerdote José de Lombeyda Ward  a inicios del 2011 en el Archivo General de la Nación mexicana, fechado el 15 de junio de 1695 en el cual se establece que Sor Juana Inés de la Cruz, dona su biblioteca para ser vendida con el objetivo de obtener recursos para ayudar a los más necesitados es un documento fundamental para entender la vida de la monja jerónima.
Un experto en la temática como lo es el Maestro en Letras Alfonso Soriano Valles, considera que este hallazgo no es menor, ya que hasta hace unos años la creencia era que la poetisa había sido obligada por al jerarquía católica a deshacerse de su bien más preciado,  su tesoro: su biblioteca.
Recordemos que la biblioteca de la también llamada “Décima Musa” ubicada en su celda de claustro llegó a superar los 4000 volúmenes y fue considerada la más grande del Virreinato de la Nueva España y de América Latina en su época.
Para Soriano Valles el documento confirma tanto la religiosidad de Sor Juana Inés de la Cruz, como su luminosa actividad intelectual.
Pero ¿por qué el padre José de Lombeyda Ward fue elegido como agente para la venta de sus libros? Se sabe que el sacerdote fue un amigo que acompañó a Sor Juana a lo largo de buena parte de su vida.
Lombeyda por ejemplo, cuando las Jerónimas la aceptaron como hermana profesa, fue uno de los otorgantes de la toma de hábito y bendición el día 8 de febrero de 1668 y un año después testificó en su testamento.
Este documento confirma lo que dos personalidades habían adelantado en sus obras sobre Sor Juana, Diego Calleja, un jesuita que fue el escritor de su primera biografía y el obispo Juan Ignacio de Castorena, quien es considerado el primer periodista de México.
Ambos intelectuales certifican que los donó para “enajenarse evangélicamente de sí misma” y “dar de limosna hasta su entendimiento en la venta de sus libros, su precio puso en el erario de los pobres, las benditas manos de su prelado, el esclarecido doctor don Franciscote Aguiar y Seijas, dignísimo arzobispo de México”, según testimonio del primero.
Según Valles, el padre Lombeyda entregaba el dinero proveniente de la venta al entonces arzobispo Aguiar y Seijas, para que éste hiciera las obras de caridad correspondientes. Pero Lombeyda murió en 1695, por lo que dispuso en su testamento que el arzobispo se quedara con lo que restaba.
En el verano de 1691 llovió incesantemente en el valle de México y Puebla; como consecuencia se perdieron las cosechas y la capital virreinal se inundó. La situación de emergencia se produjo al año siguiente, sin que el gobierno lograse mejorarla.
La problemática desembocó en una revuelta popular que estalló el domingo 8 de junio de 1692 la más grave que sufrió la ciudad de México durante todo el virreinato. La escasez duró hasta 1693 y afectó a todas las clases sociales sin excepción, aunque fue muy grande la mortandad entre los indígenas.
De ahí que Sor Juana o el “Fénix de América”como se le bautizara posteriormente debido a la importancia de su obra decidiera vender su biblioteca (“quita pesares”, como la llamaba), donar su tesoro para ayudar a los habitantes de más bajos recursos de la ciudad de México, esos tesoros que permitieron que en su claustro se transformara en ave de maravilloso plumaje que recorriera el mundo intelectual mirando muy por encima debido a su calidad intelectual, es mundo que estaba dominado por “cuervos”, aves negras que no daban espacio al vuelo de la creatividad femenina.
La separación de Juana y sus libros sin lugar a dudas debe haber sido la más difícil de su vida aunque seguramente fue superada por el don de gentes y amor al prójimo de la escritora.
A principios de 1695 una epidemia entró en San Jerónimo, y Sor Juana cuidando a sus hermanas, cayó enferma, enfermedad que la llevará a la muerte el 17 de abril de ese año, día que como dice el padre Calleja fue para ella “el principio de la eternidad”.
Al morir Sor Juana tenía 46 años. En el libro de profesiones del convento había escrito meses antes:

Aquí arriba se ha de anotar el día de mi muerte, mes año, suplico, por amor de Dios y de su Purísima Madre, a mis amadas hermanas las religiosas que son y en lo adelante fuesen, me encomienden a Dios, que he sido y soy la peor que ha habido. A todas pido perdón por amor de Dios y de su Madre:

                                                                               Yo, la peor del mundo:
                                                                                Juana Inés de la Cruz

                                     
(c) Washington Daniel Gorosito Pérez
México, D.F.

Washington Daniel Gorosito Pérez es un escritor y periodista de origen uruguayo radicado en México